La ruta de la Ciudad Perdida

Ciudad Perdida

Rodeada de una exuberante selva y situada en la cresta de una colina a más de 1000 metros, se diferencian a lo largo un cúmulo de huellas de aquella civilización de enormes escalinatas, terrazas, muros y acueductos. Pero al igual que Machu Picchu en Perú, lo más impactante es el lugar donde se ubica.

En una ladera de la Sierra Nevada de Santa Marta (Magdalena), disponiendo de todos los pisos térmicos que le proporciona la topografía. Sus estribaciones son el habitat de 3 tribus indígenas diferentes: Cogí, Ika y Sanha, y de colonos que se han instalado en sus laderas durante los últimos tiempos. Allí se encuentra el asentamiento urbano de la cultura Tayrona: Pueblito y Ciudad Perdida. Fruto de los amplios conocimientos de ingeniería y agricultura de los tayronas, es Buritica 200, ó “Ciudad Perdida” un complejo de terrazas y caminos enlozadas, que comunicaban entre sí los pueblos, muros de contención, algibes, depósitos de agua, canalizaciones para regular el curso de ríos y quebradas; rodeada de una vegetación lujuriante, es en la actualidad un lugar sagrado para los indígenas Koguis y Arsarios que habitan en sus proximidades. De esta cultura prehispánica Tayrona quedaron vestigios de más de 200 asentamientos urbanos que durante siglos estuvieron cubiertos por la selva.

En las estribaciones de la Sierra se encuentra el Parque Nacional Natural Tayrona. El acceso a Ciudad Perdida es exigente y requiere una buena preparación física. Llegar hasta allá nos llevará tres días de caminata a razón de unos siete kilómetros diarios a través de un camino en medio de la selva y en un entorno de clima tropical con una gran pluviosidad. Para ir a “Ciudad Perdida” se requieren permisos especiales del Ministerio del Medio Ambiente y del Instituto de Investigaciones Antropológicas.

El acceso difícil, lo que provoca que muy pocas personas la visiten, cuando uno llega a la Ciudad tiene la misma sensación que tuvieron los primeros viajeros a Machu Picchu: Estas viendo algo increíble.

También te puede interesar:

Comenta este artículo