El estrés: Un enemigo feroz
En la actualidad todos vivimos a un ritmo acelerado. Por tal motivo todos vivimos con estrés y ansiedad. Lo importante cuidar nuestra salud mental, para que nuestro cuerpo se mantenga en equilibrio. A continuación te informaras que la salud mental o emocional es importante y encontrarás información sobre que causa el estrés y cómo manejarlo o controlarlo.
El estrés puede ser determinado como el proceso que se inicia ante un conjunto de demandas ambientales que recibe el individuo (laboral, social, etc.), a las cuáles debe dar una respuesta adecuada, poniendo en marcha sus recursos de afrontamiento.
Tipos de estrés:
Estrés positivo o eustrés: Es proporcional al estímulo, cumple con una función adaptativa y ayuda al individuo a enfrentarse exitosamente a la situación generadora de tensión. Si la situación estresante es mantenida durante largo tiempo, más allá de la capacidad del individuo para hacerle frente, éste comienza a presentar síntomas tales como tensión muscular, cefalea, mialgias, insomnio, aunque mantenga alto su rendimiento, es el llamado distrés o estrés perjudicial.
Estrés negativo o distrés: Es la respuesta anormal o patológica, no ayuda al individuo a adaptarse adecuadamente, es ineficaz y se convierte en un obstáculo para el desarrollo normal. Si esta situación se cronifica produce graves repercusiones en el estado de salud físico y psicológico, y suele estar implicada en la génesis de numerosas patologías.
Tratamiento
Actualmente existen diversos métodos para combatir el estrés, que puede abordarse desde un punto de vista biomédico ó psicológico; la combinación de tratamientos permitirá obtener resultados más benéficos para la persona. Desde el punto de vista biomédico el tratamiento para el estrés es la prescripción de tranquilizantes o ansiolíticos, que inciden directamente en las respuestas fisiológicas de estrés, bajo supervisión médica.
Desde la orientación psicológica se plantean varias opciones; todas ellas otorgan gran importancia al control de la ansiedad emocional, así como al aprovechamiento de los recursos del organismo. Entre las más importantes están las técnicas de biofeedback, que consisten en la enseñanza del control voluntario de las funciones fisiológicas y de las actividades automáticas; las técnicas de respiración y relajación, que se basan en la idea de que liberan el cuerpo de la tensión muscular (a través de la respiración abdominal, o de ejercicios de tensión-distensión de los grupos musculares, respectivamente); las técnicas cognitivo-conductuales, que consiste en aprender a detener el pensamiento distorsionador que provoca emociones negativas y a sustituirlo por otro más positivo y constructivo, la inoculación al estrés (con ella se enseña cómo afrontar y relajarse ante una amplia variedad de experiencias estresantes, desarrollando nuevas formas de reacción más allá del miedo y la cólera); las técnicas de autocontrol (que suponen el entrenamiento de una persona para regular sus conductas, dirigiendo sus esfuerzos a regular su propio entorno, no a modificar posibles o supuestos estados internos inmanejables, a través de la manipulación de condiciones antecedentes y de consecuencias), etc.

