El abandono trae repercusiones en nuestros niños

Los niños que crecen sin una figura paternal generan inseguridad y ansiedad, son generalmente bajos de autoestima y dificultad en procesos de socialización. Totalmente contrario a menores que se desarrollan en un núcleo familiar estable y afectivo, estos menores presentan bajos índices de ansiedad y mayor confianza en sí mismo.
La ausencia del hombre puede ser suplida por un familiar cercano como el tío, abuelo o alguien que les brinde herramientas para su desarrollo como persona.
Los niños a temprana edad que comparten tiempo con su padre desarrollan su pensamiento y se hace notorio el que comienza a entender que es divisible de su madre. En los cuentos el padre está generalmente representado por los príncipes, figura que balancea las emociones entre mujeres y hombres.
Los sicólogos de familia, denotan que la figura paternal es esencial, pues hace referencia a la autoridad e identidad sexual; cada figura materna y paterna, femenina y masculina, aportan a la construcción de la identidad, dan las pautas necesarias en la crianza y generan modelos de relación con el entorno. Lo ideal es que exista una pareja funcional, en la que se note empatía, porque más vale un divorcio y un padre que esté presente en la ausencia, que fuertes discusiones en casa.

